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El sueño es una necesidad básica del ser humano. Necesitamos dormir para poder estar activos al día siguiente. Durante una noche de sueño normal en una persona adulta, es decir, entre 7,5-8 horas aproximadamente, podemos realizar entre 4 y 6 ciclos del sueño. ¿Qué quiere decir esto? Por explicarlo de forma sencilla, un ciclo consta de varias etapas, en las que pasamos, como si de una escalera se tratara, de un sueño ligero, en la que una leve sensación como un ruido flojo puede despertarnos, hasta la última etapa de sueño profundo, en la cual el estímulo debe ser más fuerte. También, entre la primera y ultima etapa se suceden otras intermedias.

Durante toda nuestra existencia podemos tener lo que se denominan “Trastornos o alteraciones del sueño”. El más conocido es el insomnio que se da en una tercera parte de la población. El insomnio es la disminución tanto de la cantidad de horas y/o la calidad del sueño. Con un único día que podamos padecer esta disminución de tiempo o de calidad, ya empezaremos a notar las consecuencias, tales como falta de concentración, irritabilidad, falta de energía, … Aunque es mucho peor cuando se da varios días seguidos.

Concretamente en nuestro centro, al tratarse de personas que se encuentran en proceso de deshabituación de sustancias tóxicas, es muy común que se den casos de insomnio frecuente a lo largo del proceso. Y suele ser una de las preocupaciones habituales de los usuarios durante su estancia en el centro. Desde los profesionales que trabajamos con ellos solemos indicarles ciertas medidas que pueden facilitarles el conseguir un sueño reparador, intentando siempre que estas medidas sean lo más naturales posibles. Aunque en algunos casos es necesario recurrir a fármacos, al menos durante un tiempo.

Consejos

Aquí os dejamos unos cuantos trucos que se pueden seguir cómodamente y que podemos hacer cualquiera de nosotros en el caso de encontrarnos ante esta situación:

1. No tomar sustancias excitantes (cafeína, teína, nicotina, taurina,…)

2. Tomar una cena ligera y esperar una o dos horas para acostarse. No beber muchos líquidos antes de acostarse, aunque una infusión relajante o un vaso de leche caliente puede ayudar a relajarnos.

3. Realizar ejercicio físico, pero evitar hacerlo a última hora del día.

4. Evitar siestas prolongadas (no más de 20-30 minutos) y nunca por la tarde-noche.

5. Si se está tomando medicación hay que tener en cuenta que algunos medicamentos pueden producir insomnio.

6. Mantener horarios de sueño regulares. Si no se consigue conciliar el sueño en unos 15 minutos salir de la cama y relajarse en otro lugar para volver a la cama cuando aparezca el sueño.

7. Evitar la exposición a luz brillante (pantallas electrónicas, sobre todo) a última hora de la tarde y por la noche.

8. No realizar en la cama tareas que impliquen actividad mental (ver tv, usar ordenador, etc.).

9. Crear un ambiente adecuado que favorezca y ayude (temperatura adecuada, ruidos, colores relajantes, una cama confortable, etc.).

10. Crear un ritual antes de acostarse, así preparamos al cuerpo para ese momento.

¿Y tú? ¿Tienes algún truco sano para conciliar el sueño?